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La
Paz, toma existencia real y continua a partir de la Ley de Pascual
Echagüe, promulgada el 13 de julio de 1835; pero como la mayoría
de los pueblos entrerrianos podría decirse que se formó casi por
generación espontánea.
Un
puerto natural apto para embarcar los productos de la tierra, dio
lugar a la formación de un embarcadero. En los mapas del siglo XVIII
figura con el nombre de atracadero Cabayú Cuatiá, pues estaba en
la confluencia del arroyo del mismo nombre con el Río Paraná, actual
emplazamiento de la ciudad.
Los
paisajes de La Paz encierran una gama variada de accidentes naturales:
relieve de verdes lomadas, zonas impregnadas por la frescura de
bosques casi vírgenes, barrancas empinadas que permiten panorámicas
deslumbrantes del río, grandes bañados e islas. La Paz se convierte
en un verdadero centro de atracción turística, gracias a las características
con las que cuenta la ciudad, ya sean naturales, históricos, culturales,
deportivos, recreativos, así como sus festividades y la atracción
lógica que logra despertar el río que la enmarca.
Ubicada
en el extremo norte del Corredor Turístico del Río Paraná, dista
170 Km de Paraná y 520 km de la Capital Federal. Una tranquila y
segura ciudad costera con el ritmo y el espíritu de una villa turística.
Con una población de más de 20.000 habitantes.
Cuenta
con servicios hoteleros de distintas categorías, complejos de pesca,
hosterías, estancias y camping, conforman una abundante oferta.
Establecimientos gastronómicos que recorren desde la tradicional
parrillada a los platos típicos de la cocina regional basándose
en pescados. Entretenimientos, pubs y la disco, hacen que la noche
sea emocionadamente divertida. La Fortuna y el azar tienen su lugar
el casino que se encuentra en el Puerto de la ciudad. Playas, islas
y deportes náuticos, canotaje, esquí acuático y navegación a vela,
Embarcaciones de paseo y excursiones de pesca, permiten vivir intensamente
las bellas naturales de las islas y arroyos.
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